domingo, 6 de diciembre de 2009

CUIDADO CON CANTV Y CADAFE

¡CUIDADO CON CANTV Y CON CADAFE!


Comandante Hugo Rafael Chávez Frías

Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

Respetado Ciudadano:

Reciba usted el saludo de un venezolano que toda la vida ha querido tener una patria libre, soberana y en la cual imperen la solidaridad y la justicia para lograr la felicidad de todos sus habitantes.

Con todo el respeto que usted se merece, permítame señalar que esas condiciones están sumamente lejos de manifestarse en este país, donde la injusticia, la exclusión, la rapiña, la corrupción y lo que es peor, la impunidad total, marcan un camino de separación entre desposeídos y fascistas poderosos, engreídos, asesinos y sobornadores.

Sí Presidente, los venezolanos nos sentimos hoy más desamparados e indefensos que nunca, gracias a un gobierno nacido de las grandes masas populares que sólo se ha preocupado por regalar dinero a manos llenas, sobre todo a sus enemigos, escurrir el bulto en los grandes problemas de la nación, especialmente en los crímenes de lesa humanidad que han cometido los integrantes de esa masa informe y asquerosa a la cual llama usted “los escuálidos”, seres que irrespetan, atropellan y asesinan sin ningún tipo de castigo, porque los jueces son componentes de una clase que toda la vida ha sido y seguirá siendo enemiga del pueblo.

Presidente, despierte a la realidad del país. La gente lo ama con toda el alma, pero no va a seguir permitiendo que usted deje que eliminen miserablemente a luchadores sociales y dirigentes que lo han dado todo por este mal llamado socialismo del siglo XXI. En primer lugar, esto no es socialismo, usted utiliza esa palabra a mansalva, no creo que sea por ignorancia, sino para asustar a la gente de la oposición, a sus adversarios o para congraciarse con Fidel, pero repito, esto no es socialismo, es un arroz con mango que sólo favorece a sus enemigos, porque el pueblo sigue recibiendo patadas y desprecios, mientras usted favorece a una “clase media” integrada por desgraciados vende patrias que jamás agradecerán que se han enriquecido a costa suya.

Comandante, dese cuenta de que usted es un ingenuo que cree que este pueblo se gobierna con puro amor. NO. Aquí hace falta una mano dura, que castigue a los delincuentes. Sus palabras de que usted no tiene autoridad para castigar a nadie constituyen una verdadera blasfemia. Usted quiere ser más papista que el Papa, el hombre más demócrata del mundo. Despierte a la realidad y si ve que no tiene autoridad, váyase a un convento de monjas, porque su corazón no es para acabar con sus enemigos, sino para “ponerlos a valer”.

Presidente, la nacionalización de la CANTV fue una medida plausible, pero lamentablemente, esa empresa no sirve porque tiene podridas todas sus raíces. CANTV ES UN NIDO DE SABOTEADORES. Trate de que alguien pida que le instalen el servicio telefónico o simplemente, dígale a un amigo suyo que llame a esa empresa para solicitar INTERNET o para adquirir un teléfono o cualquier otro aparato que ellos “promocionen”. Sencillamente, se va a morir de viejo o a reventarse de la calentura. Por ejemplo, yo tengo alrededor de cinco meses en ese plan.

Igual sucede con CADAFE. Avíspese Presidente, porque por esa cuerda floja lo pueden reventar fácilmente. ¿Todavía no se ha dado cuenta del sabotaje del domingo pasado en casi todo el país? No tenga compasión con sus enemigos, si lo tumban lo van a volver trizas. No los perdone. Mande a botar a cuanto saboteador tiene en CANTV, CADAFE y los millones de ministerios que desangran el Tesoro del país. Eso sí, no le pague ni un centavo por concepto de prestaciones. Así hacía la cuarta república (bueno, la suya no ha pasado de ser la primera) con sus adversarios.

Su idea de los consejos comunales y sus bancos es maravillosa, pero es una lástima que ese dinero no llegue al pueblo, sino a los desgraciados escuálidos y a los enemigos de cualquier proceso de transformación. Aquí quienes disfrutan de esos dineros son los adecos, que se han metido hasta los tuétanos en esas organizaciones, pero bueno, ya el pueblo sabe que nunca va a ser feliz con ningún gobierno.

Con respecto a la política comunicacional de su gobierno, déjeme decirle que es la peor que he visto en mi vida. Si quiere, yo le manejo ese departamento sin cobrarle ni un centavo. Lo primero que hay que hacer es impedir que los medios de comunicación social reciban publicidad oficial.

Por cierto, que la peor ruina y el peor daño que tiene este país son esos medios, a los cuales usted les tiene terror. Con razón llaman Globo Terror al canal de Alberto Federico Ravell. Presidente, quítese esa piel de gallina y cierre todo ese sistema alienante y corruptor que son las emisoras de radio y de TV y los periódicos traidores. De todas maneras a usted lo seguirán llamando tirano, terrorista, etc. Ese ha sido el gran fracaso de este proceso, SU MIEDO AL QUÉ DIRÁN.

Yo sé que a lo mejor esta carta nunca llegue a usted, pero la escribí con el propósito de descargar un poco mi angustia, porque la vedad es que me aterroriza la ineptitud suya para lograr que los terroristas que están al acecho, reciban su merecido castigo.

Gracias a usted y al amigo que me ha servido de intermediario y hasta la próxima,

Juan de la Trinidad Pérez, un pobre desamparado.

EL DÍA DEL JUICIO FINAL

EL JUICIO FINAL ESTÁ CERCA

Cada día me convenzo más de que el Juicio Final está más cerca que nunca. No hay salida satisfactoria posible frente al avance inexorable del terrorismo yanqui-israelí-colombiano, cuyo único adversario es el profundo temor de los pueblos amenazados por el imperio asesino, que a la larga perderán su esperanza por causa de la indiferencia del mundo, que hoy como ayer, ha sido y seguirá siendo insensible ante las masacres de Estados Unidos y sus aliados, quienes al parecer, nunca se cansarán de exterminar civilizaciones y asesinar mujeres, ancianos y niños a mansalva.

Uno se pone a mirar los acontecimientos y se da cuenta de que no hay nada que hacer: todos los pueblos del planeta (menos Estados Unidos, Israel y otro, insignificante), piden en la ONU el cese del inhumano y criminal bloqueo contra Cuba; los de América Latina condenan el golpe de Estado en Honduras; cinco Héroes cubanos se pudren en cárceles de EE.UU. AA. a pesar de su inocencia, mientras el terrorista Posada Carriles pasea tranquilamente por las calles de ese país; siete bases militares amenazan no sólo a los países iberoamericanos, sino a todo el mundo, gracias a un narcotraficante criminal y traidor llamado Álvaro Uribe Vélez, paracopresidente de Colombia quien cuenta con el aval yanqui para cometer toda clase de atropellos en su país y contra los vecinos.

Como se puede observar, es un panorama desolador, terrorífico, especialmente para los países subdesarrollados (pero dueños de inmensas riquezas como el petróleo y el agua) del Sur de América que no se quieran plegar a las imposiciones del imperialismo, pero que están en peligro de extinción sobre todo porque los gobiernos de aquellas naciones se dejaron invadir por los guerreros mediáticos, los periodistas arrastrados y mentirosos que venden hasta la propia madre por un plato de lentejas y a quienes no importa una nacionalidad porque carecen del más mínimo concepto de patriotismo y son unos renegados de nacimiento, instrumentos útiles para crear matrices de opinión mundial para que sus amos puedan luego invadir, estuprar, asesinar y destruir personas y civilizaciones impunemente.

Por otra parte, infunde coraje (o mejor, como dicen en mi tierra), da arrechera que los mismos pueblos, aquellos que se enfrentaron al desgraciado y criminal imperialismo español, hoy se ven con la cerviz agachada mientras aguantan toda clase de atropello, son sometidos a esclavitud, de paso, les colocan etiquetas de narcotraficantes o de terroristas y lo que es peor, a la hora de acudir a las urnas electorales se olvidan de todo esto y votan por los candidatos más comprometidos con las causas neoliberales.

Asimismo, son motivos de decepción entre la gente de pensamiento izquierdista las actitudes de los presidentes de países como la República Bolivariana de Venezuela, Ecuador y Bolivia, con discursos rimbombantes, pero con actuaciones timoratas a la hora de la verdad, como sucedió, por ejemplo, con el golpe de Estado en Honduras, el cual, por la falta de arrojo verdaderamente revolucionario de Chávez, Correa y Morales, constituyó un nocaut para el ALBA y un triunfo indiscutible para los Estados Unidos, cuyo imperio se consolida hoy como inexpugnable.

Desde mi punto de vista, considero necesario que el pueblo latinoamericano se ponga en pie de guerra contra el imperio yanqui, así como lo hizo una vez contra las asquerosos españoles que aniquilaron a la población indígena, pero que a la larga tuvieron que renunciar a estas tierras y a sus beneficios, los cuales recuperarían posteriormente gracias a la invasión de millones de indocumentados que llegaron de nuevo a la América.

Por otra parte, para derrotar al imperialismo yanqui es imprescindible primero aniquilar totalmente los factores endógenos que se han convertido en enemigos de la soberanía y la nacionalidad, por lo que es necesario declarar una guerra a muerte en todos los países donde las fuerzas progresistas tengan aunque sea una mínima cuota de poder, hay que derrotarlos e imponer medidas radicales, que indiquen a las claras la presencia de una verdadera revolución, que se haga respetar y que signifique bienestar para el pueblo.

El verdadero problema está en que desgraciadamente, los Jefes de Estado de esas naciones, como es el caso de Venezuela, no tienen guáramo para imponerse definitivamente sobre sus enemigos porque quieren ser socialistas con estructuras estatales capitalistas, neoliberales y se diluyen vanamente en tecnicismos y legalismos que a la larga van a costarles lo poco que tienen de gobierno.
Así pues, el panorama de América Latina es cada vez más gris, triste y desolador a causa de la hegemonía absoluta de los medios de comunicación, tal es el caso de la República Bolivariana de Venezuela, donde un canal de TV privado, Globovisión, ha reducido a su más mínima expresión la autoridad del presidente Hugo Chávez, a quien le ha faltado “boluntad" para cerrarlo.